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La salud reproductiva de la mujer en Latinoamérica: ¿Una suma de inequidades?

Publicado en abril 9, 2012, por en Noticias.

RAFFAELA SCHIAVON ERMANI / CON LA A

En los países de la región, se reflejan de manera diversas las inequidades, tanto en el nivel de desarrollo como en términos de género

El estatus de la salud reproductiva de las mujeres, en la región de América Latina, sigue remarcando la deuda que los gobiernos de la región tienen con sus mujeres, en particular con las más jóvenes, las menos escolarizadas, las más marginadas y las más pobres. No pueden abatirse la elevada mortalidad materna y la alta tasa de embarazo en adolescentes sin reducir las brechas de inequidades de género y de desarrollo humano en la región. Para eso, se necesitan programas integrales de desarrollo y sobre todo, voluntad política.

Hace ya más de tres lustros, en las Conferencias Internacionales de Cairo y Bejing, la mujer surgió como la protagonista central de la agenda de salud y desarrollo de los países. La agenda gira entorno a diversos ámbitos, descritos en el cuadro 1, La mujer en la Agenda de Cairo y Bejing:

1. La mujer y la pobreza

2. La educación y capacitación de la mujer

3. La mujer y la salud

4. La violencia contra la mujer

5. La mujer y los conflictos armados

6. La mujer y la economía

7. La mujer en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones

8. Los mecanismos institucionales para el adelanto de la mujer

9. Los derechos humanos de la mujer

10. La mujer y los medios de difusión

11. La mujer y el medio ambiente

12. La niña (y adolescente).

En esta agenda, se hace patente cómo situaciones muy diversas (que se conocen como los determinantes sociales) se entrelazan e interactúan para impactar en el nivel de bienestar, educación y desarrollo, incluyendo la salud, física, mental y social, de la persona en general, y de la mujer en particular. Como parte de estos consensos, los países se comprometieron a promover la equidad en el goce de los derechos esenciales de las mujeres, como, entre otros: elevar su nivel de escolaridad, gozar de opciones reproductivas saludables y elegidas, garantizar su acceso a la participación laboral, con salarios paritarios y dignos, tener participación política igualitaria, ser libres de violencia de género, y no padecer de los estragos del medio ambiente.

En estos años, ha habido avances en la región desde las instituciones gubernamentales, debido a acciones específicas, a cierta voluntad política, a programas y presupuestos asignados. Por su parte, las organizaciones de mujeres y de la sociedad civil han promovido y fortalecido el monitoreo y fiscalización de los avances, sumándose a la obligación de informar y reportar a los Comités de seguimiento regionales e internacionales, sobre los Planes de Acción y de los Tratados Internacionales.

La brecha entre lo comprometido y lo logrado, sin embargo, es todavía muy amplia. En los países de la región, se reflejan de manera diversas las inequidades, tanto en el nivel de desarrollo como en términos de género. Para medir de manera concreta estas inequidades, y comparar entre países y en el tiempo los avances o retrocesos, el Programa de Naciones Unidaspara el Desarrollo (PNUD) ha construido Indicadores específicos: el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que mide de manera conjunta la esperanza y la calidad de vida, así como el alcance educativo de las mujeres,  y el Índice de Desigualdad de Género (IDG).   Este último refleja la desventaja de la mujer en tres ámbitos —salud reproductiva, empoderamiento y mercado laboral—y mide la “pérdida” en desarrollo humano debido a la desigualdad entre los logros de mujeres y hombres en estos tres ámbitos.  Los dos indicadores de Salud Reproductiva incluidos en el IDG son la Razón de Muerte Materna y la Tasa de Embarazo Adolescente: dos variables particularmente sensibles para medir avances o retrocesos y que además participan de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en Salud Reproductiva (ODM 5a y 5b).

Al mismo tiempo, en la misma región, coexisten países como Chile (IDH 44; IDG 68), Argentina (IDH 45; IDG 67), Uruguay (IDH 48; IDG 62) y Cuba (IDH 51; IDG 58), donde las muertes maternas oscilan entre 26 (Chile) y 70 (Argentina) y la tasa de embarazo adolescente varia entre 45 por mil en Cuba y 61 en Uruguay.       Estos indicadores de salud reproductiva y de desigualdad de género están estrechamente ligados con el desarrollo socio-económico de las mujeres: donde el nivel de subdesarrollo es mayor, mayores son las tasas de mortalidad materna y de embarazo adolescente. América Latina sigue siendo la región del mundo con el nivel mas pronunciado de desigualdad en el ingreso. En su interior, existen países como Haití (IDH 158; IDG 123), Guatemala (IDH 131; IDG 109) Nicaragua (IDH 129; IDG 101) y Honduras (IDH 121; IDG 105). Aquí, en los países más pobres de la región, las muertes maternas son más de 100 por cada 100,000 nacidos vivos (NV); y en Haití, son tres veces mas altas (300 por cada 100,000 NV). Aquí mismo, por cada 1,000 adolescentes, entre 93 y 112 se reportan embarazadas.

Aun al interior de los países, estas profundas diferencias e inequidades se siguen replicando, ya sea en los niveles de desarrollo como en la inequidad de género, y por supuesto, la salud reproductiva. En México, por ejemplo, las entidades federativas mas pobres, marginadas y con mayor porcentaje de población indígena (Guerrero, Chiapas y Oaxaca) presentan la mayor mortalidad materna (entre 107 muertes por 100,000 NV en Chiapas y 92 en Oaxaca para el año 2009) y en general también la mayor fecundidad adolescente (87 por mil en Chiapas).

Detrás de las cifras y de los indicadores, que sirven para exigir avances y dar seguimiento a los logros – la famosa “accountability” – hay que recordar que hay personas de carne y hueso, mujeres que pierden la vida, niñas que dan luz a niños, adolescentes que tienen que abandonar la escuela por un embarazo, niñas violadas obligadas a parir, arriesgando su vida y su salud mental; adolescentes sin acceso a información, educación o métodos anticonceptivos, en especial a la anticoncepción de emergencia; mujeres de todas las edades que se someten a un aborto inseguro, arriesgando su vida, su salud y su libertad para interrumpir un embarazo que en ese momento no desean o no pueden continuar.

Todo esto, en el campo de la salud, puede deberse a falta de programas o a insuficiencias en  los servicios, en los recursos humanos y en los presupuestos, así como a actitudes negativas y capacidades técnicas deficientes en los servidores públicos. Acabamos de ratificar también que se asocia, de manera  inextricable, con una ausencia de programas e inversiones sustantivas en educación, de infraestructuras para el desarrollo, medidas de protección para el ambiente, en suma, de oportunidades de progreso para toda la población, en particular para las mujeres.

Sin embargo, con mucha frecuencia en nuestra región, la ausencia de avances en el desarrollo, la salud y los derechos reproductivos de las mujeres, se debe a una falta de voluntad política, mezclada con concepciones ideológicas, morales y religiosas que nada tienen que ver con la evidencia científica y que desconocen o reniegan la perspectiva de género y el marco de derechos humanos de las mujeres, niñas y adolescentes.

No poder tiene justificación; no querer es imperdonable.

REFERENCIA CURRICULARRaffaela Schiavon Ermani es ginecóloga y endocrinóloga de formación, ha dedicado muchos años de su carrera trabajando a favor de las mujeres, en particular de las adolescentes. Se ha desempeñado como médica clínica, investigadora y funcionaria pública de la Secretaría de Salud de México.   Actualmente, es directora de país de IPAS México, organización no gubernamental que se dedica la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, incluyendo su derecho al aborto legal y seguro. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICASSCHIAVON, R. Comentarios al Informe CONAPO: La situación Demográfica de México 2010. Género y Salud en Cifras 2011, vol. 9, n. 1: pg.49-54.SCHIAVON, R. Adolescencia, sexualidad y embarazos tempranos. AZ Revista de Educación y Cultura. Dic 2010; n° 40:14-16. Disponible enhttp://www.revistaaz.com/azdiciembre2010.pdfSCHIAVON, R. Aborto Médico: Alternativas Terapéuticas Actuales. Gaceta Médica de México 2003;139(S1):S55-S63. Disponible enhttp://www.medigraphic.com/espanol/e-htms/e-gaceta/e-gm2003/e-gms03-1/em-gms031i.htm

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